viernes, 17 de julio de 2009

Escuela de formación política estudiantil (5)

El fin de la educación gratuita

A nivel nacional tenemos 29 instituciones en las cuales ya se han implementado cuotas importantes que anulan definitivamente el carácter gratuito de la educación y que llevan la elitización de la educación a un plano bastante avanzado. Podríamos dividir en tres tipos de procedimientos para lograr esta forma de privatización: el consenso, la indexación y los créditos.

De consenso, se pueden catalogar procedimientos como los implementados en la UNAM, en donde la aplicación de las medidas definitivas se sujetarán al consenso de una comunidad que ha sido trabajada durante años para tal efecto.

De indexación, seria el sujetar un nivel determinado de cuotas al los salarios mínimos o algún tipo de parámetro semejante.

De créditos, es un procedimiento que ya se implementa en la Universidad de Puebla y que consiste en la aplicación de cuotas en función de los créditos a los que se inscribe el alumno en un ciclo escolar.

En una buena medida esta diversidad de procedimientos determinará la variedad de las formas de protesta de los estudiantes. Sabemos que los esquemas antes mencionados se pueden cambiar o modificar de tal manera que en cada institución podemos ver todo tipo de propuestas. Si los estudiantes luchan contra un esquema se tratará de implementar otro o en su caso una modificación del mismo. Además esta diversidad también dependerá del tipo y forma de los servicios que proporciona la Institución a los miembros de su comunidad y al exterior.

Por todo ello la orientación de las consignas del movimiento estudiantil no debe orientarse a las formas que de uno u otro modo pudiera asumir algún tipo de cobro sino contra el cobro mismo. En la UNAM, por ejemplo, no se cobra por inscripción pero sí se hace por derecho a laboratorio, por una credencial, etc.

La UNAM es la institución de peso político mayor en el conjunto de la educación superior, no obstante seria incorrecto creer como muchos hacen que todo lo que sucede al margen de ella carece de importancia.

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL, HOY
La respuesta estudiantil.

Las reformas privatizadoras que se están implementando desde hace ya bastante tiempo están muy avanzadas de frente a la respuesta de lo estudiantes, que en la mayoría de los casos sólo se orientan a combatir una u otra consecuencia de la privatización más no la privatización misma esto debido a un insuficiente análisis del problema y a la dispersión organizativa.

La reformas que no se expresan en grandes discursos o votaciones universitarias se están aplicando día tras día en cada facultad y escuela. La autoridades buscan como siempre darle a las reformas un tinte meramente administrativo disfrazándolo ante los sectores estudiantiles políticamente más atrasados. Es por ello importante, rescatar las particularidades sin perder de vista la dinámica total de la privatización.

Muy lejos del objetivo primordial del Movimiento Estudiantil (ME), que debe ser el de analizar el problema, difundir información y organizar una respuesta unificada, la mayoría de los grupos estudiantiles se orientan a combatir sólo una u otra característica de las privatizaciones y no la privatización misma La privatización de la educación se aplica de muchas formas: se da desde el mas insignificante cobro por cualquier servicio -que como siempre, las autoridades tratan de disfrazarlo como un cambio puramente administrativo-, hasta el aumento legalizado de las cuotas. Por lo tanto, para no caer en una dinámica empirista que nos impida ver más allá de lo inmediato debemos apreciar y distinguir la particularidades de la privatización sin perder de vista la dinámica general del proceso.

Una de las características principales del movimiento estudiantil es que los estudiantes se movilizan por sí mismos sólo cuando se les ataca directamente a sus intereses. Este es uno de los posibles escenarios que se puede presentar en el próximo periodo en las escuelas y sobre todo en las de educación superior. Es así como uno de los principales retos para el próximo periodo será el de eliminar los intentos de las autoridades por aislar las luchas y posibilitar la unificación del movimiento y darle el carácter más organizado y estructurado posible.

En este sentido hay muchas posibilidades de que se presente un periodo de luchas sin precedentes, inclusive paros y huelgas en provincia, todo esto en una gran diversidad de expresiones de lucha de frente a los intentos de las autoridades locales por asilar las luchas al máximo. Pero el asunto central es que las masas estudiantiles tenderán a romper con la lógica que les ha llevado al aislamiento en sus luchas, de ahí la importancia de vincular las luchas de hoy con las de la defensa del empleo. Es fundamental impulsar planteamientos que rebasen lo estrictamente estudiantil que sean la base de un vínculo con la lucha de los trabajadores.

Las experiencias, las derrotas y los enfrentamientos con la autoridad llevarán a los estudiantes a buscar formas de organización que sean efectivas para enfrentar tales obstáculos, no obstante este proceso no es automático ni consciente y puede durar mucho tiempo si es que no surge una alternativa que haga explícito este proceso.

En busca de una alternativa.

Los factores objetivos para una lucha de masas en el movimiento estudiantil están más que dados, lo que es insuficiente a todas luces son los niveles de organización y los planteamientos programáticos de la lucha. La crisis del movimiento estudiantil es la crisis de su dirección, por todo ello hoy más que nunca debe impulsarse la formación de comités estudiantiles.

No obstante como ya hemos dicho, los procesos no son automáticos, es indudable que debido a la falta de confianza que han generado muchas organizaciones estudiantiles con respecto de las bases, surgirán casi espontáneamente “organizaciones” por carrera, por área. Dichas formas de organización están muy lejos de ser una alternativa y en un momento dado tendrá que surgir la necesidad de crear organizaciones de activistas lo más estructuradas posibles.

Es evidente que los actuales responsables de las organizaciones estudiantiles existentes no quieren, no pueden, o no son conscientes de lo que implica impulsar un movimiento unificado como actualmente se requiere. En todos los grupos predomina el aspecto puramente defensivo, el papel jugado hasta ahora no es para nada el correcto, solo se toman posturas muy generales: anti ANUIES o ANTICENEVAL, “no a la privatización”, sin más ni un sólo planteamiento concreto.

En la lucha de la Universidad Popular de la Chontalpa, los estudiantes en protesta convocaron en los primeros días de junio de 1998 a la población en general a unírseles. Al menos en el aspecto de unidad entre la lucha de los estudiantes y del pueblo en general este es un ejemplo que debiera ser seguido por los estudiantes del centro del país.

En el próximo periodo veremos un proceso de luchas muy heterogéneo, periodos de calma y de acción efervescente, no obstante sólo mediante la experiencia de las masas por si mismas se pueden obtener conclusiones correctas. La lucha es contra la privatización pero en cada caso se puede expresar de forma distinta.

La privatización golpea a todas las escuelas y ello determina la necesidad de la unidad real, no fingida o declarativa del movimiento estudiantil. Combinar los aspectos generales y los particulares en una plataforma de reivindicaciones que unifique las luchas, es un reto fundamental en el próximo periodo. No obstante, también lo es la necesidad de construir los cimientos de una auténtica organización democrática, combativa y permanente totalmente ligada a las luchas de los trabajadores del campo y la ciudad.

Un paso fundamental en las próximas luchas será la construcción de esta alternativa estudiantil y desde estos momentos en cada escuela, cada institución educativa se deben dar los pasos necesarios para la formación de comités estudiantiles que se reúnan regularmente, que discutan los pasos a dar y la forma de coordinarse para juntos hacerle frente al gobierno en su afán de acabar con algo que le ha costado a los trabajadores muchos años de luchas y también muchos muertos: la educación pública.

Ya basta de organizaciones efímeras que duren sólo durante una determinada coyuntura política o sectas estudiantiles que estén completamente aislados del movimiento. Si queremos elevar al movimiento estudiantil a la altura de los acontecimientos debemos construir una organización nacional, permanente, combativa y con un carácter de clase, en la que los métodos, tácticas y cuestiones organizativas sean puntos centrales en la discusiones cotidianas. Este tipo de organización la crearemos con base en las experiencias anteriores y sacando las conclusiones necesarias.

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